esa calida brisa q te rozaba,
mañana no dirás ser aquellos vientos,
que entre los arboles se asomaba.
La llamada a la noche llegó,
y entre ellas aparecieron,
luces amarillas,
que a por ti,
quieren hacer latir.
Y cuando aquellas se acercaron,
—lindo árbol, ¿quién sería yo para alumbrarte?—,
fino sueño me pasaba y se escuchaba,
¿y quien seré yo para amarte?
La luna ya escondiéndose,
y cada vez la luz más se apaga,
que al sueño débil se haga,
—quisiera yo ser luz eterna,
y apreciar cada día tú sombra,
y brillar en ella.—
25/06/2026
5:05AM (mucho sueño no me hagáis mucho caso)